En este último tiempo me he estado preguntado, ¿por qué viajar?
Viajar por negocios, viajar por placer, viajar para descubrir, viajar por viajar... hay muchas razones para hacerlo, así como también para no hacerlo.
Viajar te permite explorar el mundo, y a ti mismo también; te permite ser un extraño en un lugar para gente que no lo es; te permite experimentar nuevas vivencias y realidades; te permite marcar tu propia ruta... o seguir las ya establecidas por otros anteriormente... permite liberarte... y sentirte libre, aunque sea de manera temporal...
El viajar te entrega enseñanzas; te hace practicar la tolerancia, la paciencia, hace ponerte en el lugar del otro, tanto del laldo del viajero como del local... te hace ser mejor persona... el viajar hace de la travesía un continuo aprendizaje de aciertos y errores... de confianzas y desconfianzas... el viajar te da alas, energías y nuevas ideas... He aquí algunas reflexiones:
1. No temas ir por tus sueños... no hay peor miedo que el dejar de soñar y luchar por ellos, ya que de esa forma uno mismo se impone barreras que atentan contra ese sueño... sueña despierto... genera instancias... recuerda tus sueños de niñez... y trata de cumplirlos! No hay nada más reconfortante que decir... por fin he cumplido este sueño que tenía desde que era niño... soñar es gratis... y cumplir estos sueños, es posible... sólo si estás dispuesto a hacer ese sacrificio!!
2. Aunque no lo notes (o no quieras notar), la familia siempre estará allí apoyándote... ellos son tu sustento, tu apoyo moral y emocional... partícipes de todos tus éxitos y fracasos... y a pesar de todo, siempre estarán allí. No los niegues, porque ellos nunca te negarán... Nunca olvides de dónde eres, donde están tus raíces, y siéntete orgulloso de ello... ser de un lugar o pertenecer a una cierta familia no te hace mejor ni peor persona... lo que te hace mejor es sentirte orgulloso de donde vienes, ser fiel a tus valores, y reconocer su apoyo... somos una sociedad de energías y valores, y un buen cúmulo de esas energías y valores que recibimos proviene de nuestras familias... por eso, respétalos, quiérelos y acéptalos!!
5. Una amistad no se mide en años, se mide en intensidad... una amistad se basa en su calidad... no por mucho tiempo de amistad, está mejorará o será mejor... hay un dicho de montaña que podría aplicar y dice algo así: "Un mes acampando juntos en la montaña equivale a 10 años de amistad"... a pesar del poco tiempo que he logrado conocer a gente, he sido afortunado de tener amistades que a pesar de ser de corta duración, siento que los conozco hace muchos años!
7. Viajar implica sacrificios... como perderse acontecimientos importantes, tantos familiares como de amig@s... lamentablemente es parte de las reglas del juego... si tratamos de esperar el momento indicado, lo más probable es que éste nunca llegue... pero no se debe olvidar que siempre hay formas de tratar de estar presente en estos acontecimientos importantes de la familia y/o amig@s... a tratar de usar la creatividad en favor de nuestra ausencia...
9. En el viaje siempre se harán nuevos amig@s... una de la magia de viajar, más que visitar el lugar, es conocer su gente, sus costumbres, el acontecer local, su día a día... el entorno social es tan importante como el lugar... son complementarios... no es uno sin lo otro... estas amistades aparecerán en tu destino para darte una mano, una orientación, un recorrido, una conversación... o para sacarse una "selfie" con ell@s... un viaje no se mide en kilómetros, sino en amigos...
10. Aprovecha cada instante... cada día, cada hora, cada minuto... en muchos casos, la posibilidad podría ser única e inolvidable... no le temas al frío... ni al calor... ni a la tormenta... sal a recorrer de todas formas... ¿de qué sirve el sacrificio de llegar tan lejos para esperar las condiciones ideales? Hay que aplicar el dicho que dice: "La vida no es esperar a que pase la tormenta, ni intentar abrir el paraguas para no mojarte, es aprender a bailar bajo la lluvia". A esto agregaría también un dicho danés: "No hay mal clima, sino sólo malas vestimentas". Ante ello, sólo prepárate, y sal a recorrer... recorrer Laponia en pleno invierno con -16° Celsius ha sido una de mis mejores experiencias... toma los resguardos pertinentes, házlo responsablemente, y disfruta!!
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